Homenaje y crónica de la fiesta final del Ochoymedio en la Sala Flamingo

Hace once años, llegué a Madrid desde Bilbao sin haber escuchado nunca poner a Los Planetas en un bar que no fuera aquel mítico Scuba del muelle de Ripa, y sabiendo que se podían bailar únicamente porque había estado en Benicassim. En aquella época, los bares de Bilbao se dividían musicalmente en dos clases, los que ponían pachanga, y los que se rebelaban a la dictadura de los 40 Principales a base de rock de corte agreste. El pop, salvo anécdotas o fiestas privadas, simplemente no existía.

Con este bagaje en cuestiones de ocio musical, aterrizar primero en Malasaña y luego conocer el Ochoymedio fue una auténtica revelación. ¿Una discoteca en la que se bailaban las canciones que prácticamente solo había podido escuchar en mi casa? ¿Una carpa pop del FIB todos los viernes? Aquello con 22 años fue lo más parecido a la felicidad.

Al principio no tuvo mucha gente, e incluso había quien iba disfrazado. Pero pronto se corrió la voz y el Ocho se convirtió en una especie de liturgia semanal y vía de escape habitual de la testosterona de buena parte del alternativismo madrileño. Después, y aunque fuera para los sábados, aparecerían más opciones como el Low o la resucitada Sala Maravillas (Nasti), pero ninguna conseguiría hacer ya sombra a la cada vez más consolidada programación de sesiones y conciertos de la sala de Mesonero Romanos.

Hace pocas semanas nos enteramos de que el Ochoymedio debía dejar su actual ubicación porque la Sala Flamingo tras 54 años de historia nocturna cerraba para dar paso a una alternativa de altura, la misma que tuvo Madrid Rock, un almacén de Inditex. Por cierto, ¿de verdad tiene tanta culpa Amancio Ortega? ¿Y el que vende? Polémicas aparte, este asunto es lo de menos porque, tras once temporadas de Ochoymedio en Flamingo, toca hacer un pequeño homenaje a una sala en la hemos bailado y visto conciertos, emborrachado y envenenado (por mucho que digan que no era garrafón), conocemos gente que se ha enamorado e incluso follado, y sobre todo, hemos sido felices.

Fotos, indistintamente por Bennet y Flashman.

El sábado se celebró la fiesta de despedida con algunos de los cientos de grupos cuya historia se mezcla con la del Ochoymedio. Todos ellos emocionados y con ganas de agradecer a Belén, Luis y David (los promotores de la sala) su gran trabajo, ofrecieron mini actuaciones festivas y cargadas de complicidad. Comenzaron Cola Jet Set, tocando “Quiéreme” y dos de los Fresones, “Medio Drogados” y como no, “Al Amanecer” (primera apoteosis de la noche).

A continuación Klaus & Kinski, en formato Alejandro y Marina y muy comedidos, tocaron “Mamá no quiero ir al colegio” y “La mano de Santa Teresa de Jesús”. Aviador Dro volvieron a meter ritmo al concierto y de paso aprovecharon para homenajear a los “héroes de Fukushima” con una políticamente delicada “Nuclear sí, por su puesto”. L-Kan (el grupo de Belén y Luis), puso el momento emotivo adaptando la letra de “Yo ya no” al cierre del Ocho y terminó con una canción que en los años del electropop nos hinchamos a bailar, “Aburrida de estar salida”.

Cycle, con David Kano acaparando protagonismo con un graffiti sobre la pared desnuda del escenario (“Hey Ho, Let’s Go, Gracias Ocho 1/2, Fuck Inditex”), puso el toque mainstream a la velada con “Apple” y “Confusion !!”, dos temas que se han bailado desde el Ocho a Pachá.

Los Punsetes tardaron en arrancar pero tuvieron tiempo para tres canciones y las eligieron bien: “Fondo de armario”, “Maricas” (imprescindible el “Quiero morir en una discoteca llena de maricas“) y el ya himno “Tus Amigos” (segunda apoteosis). Hidrogenesse fueron los más aclamados con su repertorio más popular “Disfraz de tigre” (que en su día estrenaron en el Ocho), “No hay nada más triste que lo tuyo” y “El poder de mis tejanos” (las tres, catarsis).

Entre concierto y concierto Chico y Chica saludaron desde un vídeo, Julio Ruiz dedicó a la sala unas palabras (“en los 80 fue Rockola, en los 90 la Sala Maravillas y en los 00 el Ochoymedio), Belén y David agradecieron a todos el apoyo, y por fin La Casa Azul puso el broche de oro a una fiesta que terminó con “La revolución sexual”, el público patas arriba y Guille haciendo pogo. Sin duda, histórico.

Tras los conciertos pinchó Julio Ruiz, Luis Elefant y los residentes que terminaron, en un primer intento, con “Al amanecer” y apagón total incluido, “Acordarnos” de Astrud y “El bello verano” de Family. Ante la negativa del público a desalojar la sala, lo volvieron a intentar y a conseguir con “No tengo miedo al futuro” de Astrud (Madelman remix), “I love rock and roll” de The Arrows y la última canción del Ochoymedio en la Sala Flamingo “En cualquier fiesta” de La Mode.

Belén, Luis y David, volved pronto.

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6 Responses to “Homenaje y crónica de la fiesta final del Ochoymedio en la Sala Flamingo”

  1. Miss Says:

    Sólo un pequeñito apunte: la segunda de K&K fue “Flash-back al revés”.

    Y sí, que vuelvan pronto.

  2. Mister Says:

    Otro apunte pequeño, Hidrogenesse no tocaron “El poder de mis tejanos” pero sí “Estafa”

  3. Mrs. Says:

    Un apunte más: L-Kan no terminó “con una canción que en los años del electropop nos hinchamos a bailar” (dixit) (¿?), sino con “Yo ya no”. El orden de las canciones de su miniconcierto fue: “Todo lo que no”, “Aburrida de estar salida” y “Yo ya no”.

  4. Flashman Says:

    Mil gracias por las correcciones.

  5. emile Says:

    joder que malas las fotos, parecen de tillate

  6. TETE Says:

    Joer la gente ..se acuerda de todo..pero que pasa que nadie va drogau¿?¿??¿? que poco modernos..

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